La voz de la tierra nos habla a través de las uvas con un lenguaje claro y preciso que se transforma en la expresión de cada varietal. Sylvestra comparte el ADN de Bressia pero con el espíritu joven , fresco y relajado de la segunda generación. Con profunda convicción ecológica y natural, Sylvestra traduce el natural mensaje de las uvas en vinos que rinden homenaje al terroir que determina su singularidad y personalidad. Cada varietal, como cada uno de los hermanos de una familia, posee un estilo claro y definido que los distingue pero con una impronta de frescura y expresión aromática que es común a todos.
Con la misma expresividad, potencia varietal y cuidada elaboración que representa a los vinos de Familia Bressia, pero con el carácter, frescura y rebeldía de la nueva generación que se conecta con los frutados aromas, recuerdos florales y sabores tan genuinos como únicos. Sylvestra se expresa como es. Sin madera, sin condicionamientos y muy natural.
Jugamos con el título de la famosa canción que Edith Piaf popularizó en 1946 no sólo por el encanto francés que guarda cada botella de nuestro espumante rosé Sylvestra, sino porque la letra habla sobre las sensaciones que siente la amada cuando abraza a su amor. Sylvestra Rosé es para enamorarse de cada día, de cada instante y de aquella persona o celebración donde se llene una copa de su brillante y perlado color durazno que explota en perfumes a flores silvestres, azahares y frutas tropicales.